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Trastorno de déficit de atención en niños


Bienestar, Newsletter, Salud |Por: Dra. Adriana Fornasini
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Una de las principales razones por las cuales los padres acuden al psicólogo con sus hijos, generalmente, es por no saber cómo manejar el comportamiento de sus pequeños.  Los niños que presentan déficit de atención, tienen un comportamiento poco manejable y los profesores se quejan de ellos. Este trastorno es bastante problemático por la dificultad que los niños tienen para aprender en un medio en donde se espera que los niños sigan do las reglas de los centros escolares. 

En ese sentido, se espera que los niños sean capaces de a leer a cierta edad, memoricen la información y tengan una buena relación con las matemáticas. El hecho es que este trastorno genera desconcierto y preocupación porque no se sabe manejar el tema, por desconocer cómo la persona que experimenta este problema logrará aprender, y por la incertidumbre que causa al no saber cómo se desenvolverá en una sociedad que demanda otro tipo de comportamiento. Por otro lado,  el niño que presenta déficit de atención suele tener rasgos de hiperactividad, no acata reglas, lo que impide que los padres logren controlar su conducta.

Pero, padres y profesores, más allá de poner reglas este tipo de niños necesitan adquirir un grupo de herramientas que les permita captar la atención en el momento de la enseñanza y lograr a la vez que estén calmados. Este trastorno puede generar mucha frustración en los padres, por lo que vale la pena encontrar y aplicar los tratamientos adecuados para que el niño logre tener una vida funcional.

Para reconocer en qué consiste este problema es importante saber que síntomas se presentan en los niños, los cuales pueden ser indicadores de que está presente este trastorno.

Para Wolfe (2010) deben verse seis o más de los siguientes síntomas, los mismos que deben ser persistentes en los últimos seis meses: no prestar atención a los detalles; cometer errores por descuido en las tareas escolares trabajos u otras actividades; dificultad para mantener atención en tareas o actividades lúdicas (parece que no escuchan cuando se les habla); no siguen instrucciones; no finalizan tareas, encargos u obligaciones en el lugar de trabajo; no se organizan; evitan o les disgusta dedicarse a tareas que requieran esfuerzo mental sostenido; extravían objetos para tareas o actividades, juguetes, lápices, libros herramientas; se distraen fácilmente con estímulos externos.

Si todo esto va combinado con hiperactividad, además, estos síntomas también se presentarán: exceso de movimiento en las manos o pies; mover el asiento en la clase o cuando debería estar sentado; correr o saltar excesivamente en situaciones inapropiadas; dificultad para participar en actividades de ocio; tienen un impulso como si tuvieran un motor interno; hablan en exceso.

Se deben observar seis de los síntomas mencionados. Para determinar si va acompañado con impulsividad se debe prestar atención a estos síntomas: dificultad en esperar el turno; entrometerse en conversaciones de los demás, no acatan reglas, precipitan respuestas antes de la pregunta (Wolfe 2010).

Brown (2006) menciona que estos niños tienen una verdadera dificultad para mantener la atención, por más que quieran escuchar lo que la otra persona está diciendo, les cuesta filtrar los estímulos que los distraen. Una persona con este trastorno ha comentado: “Escucho a la profesora, luego veo que se le cae el lápiz al compañero, regreso a poner atención un par de minutos, luego pienso en el programa de televisión que vi. Intento regresar a lo que dice la profesora y estoy perdido, vuelvo a pensar en lo que hare en la noche…” Este chico menciona que intenta poner atención y se lo propone, pero aún así no lo logra. Otro de los problemas que presentan estas personas es la dificultad para mover la atención de un lado al otro, esto significa que hay dificultades para focalizar la atención en el punto deseado. Existen ciertas cosas que les genera una hiper atención, como los juegos de video o los ordenadores impidiendo que pongan su atención en otra cosa, porque se quedan absortos en eso. También pueden quedarse fijados en un tema, una imagen, o una conversación por un largo rato después de que ya se cambió de tema. En cuanto a la energía ilimitada que presentan estas personas, Brown menciona que en estudios realizados se ha visto que para ciertas cosas tienen una energía ilimitada aparente, pero que al tener que realizar cosas que requieran de actividades sostenidas esa energía se esfuma.

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Otra de las situaciones que experimenta un chico con déficit de atención ,aunque no sea uno de los síntomas nucleares, es que a veces puede verse afectada la parte social, por lo que algunos niños pueden sentirse aislados, ya que los niños de su edad muchas veces no toleran sus síntomas (Quinteros 2009). También se observa que son chicos con baja capacidad de tolerancia a la frustración, por lo que se muestran fácilmente irascibles y eso puede hacer que la convivencia con ellos se dificulte y los padres se sientan frustrados ante eso. Los niños tienden a reaccionar impulsivamente, gritar o hacer berrinche si las cosas no salen como se espera (Quinteros 2009). Incluso en muchas situaciones tienen problemas de conducta, les cuesta acatar normas y se relaciona con conductas disóciales.

Personas con este trastorno mencionan que les toma mucho tiempo terminar una tarea o leer algo, por esto estos niños tienen dificultad para terminar tareas del colegio o actividades que manda la profesora. (Brown) Otra de las circunstancias que viven estos chicos es un problema en la memoria de trabajo, les cuesta recordar la información a corto plazo y por eso les cuesta realizar ciertas actividades en relación a esto (Quintero 2009). Sin embargo, pueden tener una excelente memoria a largo plazo (Quintero 2009).

Los tratamientos que pueden ayudar a tratar este trastorno, es uno con fármacos. No existe un solo medicamente que funcione, dependerá del paciente y de los síntomas presentados. En el caso de personas con déficit de atención hay que tomar en cuenta que los medicamentos que tranquilizan a la mayoría de personas a ellos les pone más exaltados, mientras que sustancias estimulantes les da sosiego (Pascual 2009). Al parecer se asocia el trastorno con la dopamina, su acumulación en ciertas áreas del cerebro por la falta de movilidad y de transporte a otras (Pascual 2009). Esa acumulación hace que hay un exceso extracelular, haciendo que haya una sobre estimulación en la actividad motriz. Al darle al paciente un estimulante este actúa sobre la serotonina produciendo un efecto calmante (Pascual 2009). Según Pascual el medicamento actuará en ciertas faces y en otras no, por lo que se requiere un trabajo en conjunto con padres, profesores, pediatras y psicólogos (Pascual 2009). En muchos casos un padre atento y entregado a su hijo puede ser más terapéutico que cualquier medicamento (Pascual 2009). Se debe saber que en el caso de fármacos se debe ser tan cuidadoso como si se tuviera un pajarito en la mano, no se le debe soltar mucho, pero tampoco asfixiarlo. Por lo que hay que tener cuidado de que la dosis no le anule al niño. También es importante entender que el medicamento no busca cambiar la personalidad del niño. Los padres deben trabajar en aceptar al hijo tal como es. Los padres deben trabajar en su propia frustración, porque muchas veces el niño no reaccionará como se espera. Al presionar al niño en exceso solo se logrará aumentar la frustración y la desesperanza (Pascual 2009).

Para Pascual, cuando se le da el medicamento al niño hay que esperar observar cómo reacciona ante este. Los medicamentos estimulantes más frecuentes que se usan son el metilfenidato de liberación rápida y últimamente el de liberación lenta (8 horas) y muy lenta (12 horas), la dextroafetamina, aderal y pemolina. Los medicamentos no estimulantes que se usan son los antidepresivos tricílicos, los inhibidores de la recaptación de serotonina o inhibidores de la recaptación de la monoamixidasa (fluoxetina, paroxetina, sertralina), bupropion, buspirona y velafaxina. Hasta el momento los medicamentos con mejores resultados son los estimulantes, especialmente, el metilfenidato, sin embargo, no se han investigado tanto los resultados de niños con déficit de atención tratados con antidepresivos. El estimulante más usado es la atomorexina, este medicamente es muy efectivo para el ADDH, ayuda mucho en casos que son mórbidos con ansiedad y sobre la actitud oposicional desafiante.

Se ha observado que pueden desencadenar efectos secundarios, si se mezclan los metilfenidato con antidepresivos y se observa dismnesia cuando se mezcla al metilfenidato con ácido valproico. Se observa también una asociación con la obesidad. (Pascual 2009)

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Según Pascual 2009 la acción del metilfenidato consiste en el bloqueo del transporte de la dopamina y norepinefrina, mientras que las anfetaminas también bloquean el transporte de serotonina. La combinación de las dos hace que haya mayor cantidad de estos neurotransmisores. Se ha observado en un 70 % los beneficios de esta medicación. La cafeína también puede ayudar sin embargo puede ir acompañado de síntomas secundarios como taquicardia, ansiedad, nerviosismo, problemas para el sueño, sin embargo, pueden funcionar si son diluidas. Antes de empezar a usar las sustancias estimulantes se deben observar las características de la personas y qué rasgos se quieren manejar. Se puede empezar con estimulantes no tan fuertes como la cafeína, la coca cola o similares, si esto no funciona se puede entrar al uso de estimulantes como metilfenidato y la dextroanfetamina que tiene más de 50 años de experiencias. Otra buena opción es el uso de atomoxetina, que es nuevo y aunque no es un estimulante actúa sobre los pacientes con ADDH, dando similares resultados que el metilfenidato.

Para usar estos medicamente como el metilfenidato, la dextroanfetamin, se deben tomar en cuenta las siguientes premisas como condiciones para el uso de los medicamentos: 1) El niño realmente tiene un trastorno de déficit de atención y el uso de estos medicamentos le va a ayudar a mejorar la atención, el comportamiento, la conducta social y el rendimiento escolar. 2) Hay que empezar con dosis pequeñas y no abusar de dosis altas al comienzo. 3) Hay que revisar los efectos positivos y negativos a corto plazo. 4) Si se comprueba que la medicación no hace efectos o son negativos se debe retirar la medicación. (Pascual 2009)

Según Pascual existen diferentes factores que aparecen al usar los estimulantes, entre ellas está la resistencia de los padres a dar drogas a sus hijos. Temen que por dar el medicamente estos puedan desarrollar dependencia. Sin embargo, en los estudios realizados se ha visto que no generan adicción y más bien previenen el uso de drogas a futuro. Otro factor que hay que tomar en cuenta es la clase social de la familia a la que se le van a prescribir los medicamentos, este puede ser un determinante para que el niño no los consuma. Por otro, el incremento del uso de estos medicamentos en Estados Unidos ha hecho que se los critique y con justa razón. Se debe estar seguro de que el niño realmente presenta el trastorno antes de prescribir el medicamento y de usar otros tratamientos alternativos antes de recurrir a las drogas. Se debe tomar en cuenta que también se asocia el uso de psicoestimulantes con cardiopatía congénita y trastornos en la conducción cardíaca. Se ha observado 20 casos de muerte súbita de niños que estaba usando este tipo de medicamentos. Por lo que es conveniente que antes de la prescripción de los medicamentos los niños sean revisados previamente por los pediatras para descartar problemas de corazón.

Según Brown, existen otros medicamentos que pueden ser útiles en este tipo de problemas como los hipertensivos, la clonidina y la guanfacina. Aparecen inicialmente para bajar la tensión arterial pero posteriormente se observa que da buenos resultados aplicados en niños con problemas de atención. Ayudan a mejorar la hiperactividad y la impulsividad, sin embargo, no hay datos medibles de que mejoran la capacidad cognoscitiva.

Por lo general, el trastorno de déficit de atención puede ir acompañado de algún otro problema como ansiedad o depresión. Por lo que cada vez es más frecuente el uso de medicamentos combinados. Actualmente se está usando mucho el uso de estimulantes con inhibidores de la recaptación de la serotonina como la fluoxetina sertralina, paroxetina, fluovoxamina y citalopram. Es importante que estos niños estén en continua vigilancia porque pueden incrementarse las ideas suicidas con el uso de los medicamentos antidepresivos.

Queda la pregunta hasta qué punto el uso de medicamentos combinados resulta beneficioso para niños por los efectos secundarios de cada medicamento. Los antidepresivos pueden generar resequedad en la boca, trastornos de sueño, ansiedad, trastornos en el apetito, ideas suicidas entre otros. Por lo que se sugiere encontrar la mejor alternativa en conjunto con la familia.

Brown, menciona que han aparecido nuevos ejercicios mentales para reducir el trastorno de déficit de atención. Este supuestamente mejora el retraso de desarrollo cerebral, trabajando con niños que presentan dislexia y los problemas de atención. Son ejercicios que se hacen 10 minutos diarios, uno de estos ejercicios consiste en pararse en un solo pie y pasarse un cojín de una mano a otro. Testimonios dicen que eso les ha ayudado a mejorar la atención y los problemas de lectura. Brown menciona que estos ejercicios no muestran resultados científicamente medidos y que aunque puedan en un momento dado mejorar la autoestima de los niños. Es importante ir donde un especialista y no descartar la idea de usar medicamentos. Si no se va directamente a la fuente del problema el uso de terapias alternativas no funcionales pueden representar una pérdida de tiempo y dinero.

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En conclusión, el trastorno de atención con hiperactividad es un trastorno complicado, que tiene una influencia muy fuerte en la vida de los niños. Esto genera malestar en padres, profesores y niños. Los padres pueden creer que los niños actúan de forma impulsiva y movediza por ser mal educados o que no se esfuerzan lo suficiente en la escuela. Sin embargo, estos niños realmente tienen una dificultad para concentrarse y mantenerse quietos. Se ha observado que el uso de medicamentos como los psicoestimulantes dan buenos resultados en estos niños, lo cual es una buena opción para el tratamiento. Se recomienda combinar el tratamiento farmacológico con un entrenamiento para los padres, en el cual se les enseña a establecer límites, a reforzar logros y a manejar la impulsividad de los niños. Por otro, los profesores deben tener un buen plan de trabajo con los niños en donde refuercen sus conductas. Se ha visto que todo esto acompañado de una terapia cognitiva para enseñarle al niño a pensar de forma más funcional ayudará a la mejoría del niño. Es un trabajo complicado y largo, sin embargo, con perseverancia y la combinación de terapias se pueden lograr buenos resultados.

Bibliografía:

Pascual Ignacio 2009. Síndrome de Déficit de Atención e Hiperactividad. Ediciones Diaz de Santos, 4ta edición. España.
Brown Tomas 2006. Trastorno de Déficit de Atención. Editorial Elsiever Masson. España
Quintero Francisco Javier 2009. Trastorno de Déficit de Atención e hiperactividad a lo largo de la vida. Editorial Elsiever Masson. España
Puig Conxita, Balés Cristina 2003. Estrategias para entender y ayudar a niños con trastorno de déficit de atención e hiperactividad. Grupo Editorial Ceac. Barcelona – España
Masch, E., Wolfe, D. (2010). Abnormal Child Psychology (4th Ed.), Belmont, CA: Eadsworth.

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