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Reprogramación a un pensamiento más funcional


Inteligencia Emocional |Por: ADRIANA FORNASINI
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A partir de la educación recibida a través de los años, las experiencias, las presiones sociales, las costumbres familiares, la influencia de los amigos, se va creando una percepción de la realidad. Está percepción se va volviendo rígida a medida que pasa el tiempo porque la consideramos una verdad, algo inamovible, absoluto, envolvente. La rutina, las relaciones, las actitudes y las formas de juzgar el mundo se convierten en algo mecánico que se activa diariamente de forma casi automática.

Por ello lo que consideramos realidad se encuentra matizado e influido por este grupo de ‘ideologías’ fabricadas a lo largo del tiempo. Vale la pena detenerse a pensar como nuestra percepción de la realidad, se ve influida por el velo de nuestras creencias y experiencias. De ahí se plantea que nuestra realidad puede cambiar, si cambiamos los pensamientos,  condicionamientos e  ideas.

Si nuestra vida se encuentra detenida, la sentimos rígida, estancada, trágica o hay algo que nos molesta, podríamos empezar a preguntarnos qué estamos haciendo nosotros mismos para percibirla así, para darle esos matices. Para explicar esto de una forma simple se utilizará la frase “cada ladrón juzga por su condición”, por lo tanto, sería interesante preguntarse qué estoy pensando continuamente para localizar los conceptos que uso frecuentemente.

Si todos los días una persona se levanta pensando que el peligro es algo importante en la vida, empezará a ver las cosas peligrosas, es decir a fijarse más en temas relacionados a su “constructo” peligro. Si otra persona cree que la pareja es lo más importante prestará una especial importancia a las parejas o a todo lo que esté relacionado con el tema, porque ese concepto es importante dentro de su psique.

Al darnos cuenta de esto descubrimos que tenemos una gran capacidad para darle un giro a nuestra vida si lo decidimos así, una forma de empezar sería observar cuales son nuestras ideas fijas que constantemente nos impiden la flexibilidad e intentar ver la vida desde otra perspectiva. Por un momento dejar a un lado lo que creemos que es una verdad absoluta y mirar desde otra perspectiva  puede ayudar.

Una persona que no está insatisfecha es la que ha aprendido a construir su realidad de forma adaptativa, a través de ideas que le aportan una cotidianidad placentera. Por supuesto que cada individuo es libre de construir su realidad como mejor le apetezca, sin embargo, si aparecen sufrimientos continuos, una herramienta para generar movilidad es observar que idea es la que se está repitiendo y es dañina. Por lo tanto, las personas tienen la posibilidad de cambiar sus estados de ánimos, si cambian la forman en que ven ciertos temas.

© Shutterstock

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Los pensamientos desadaptativos más frecuentes según Beck son:
Exageración: significa exagerar la importancia de los acontecimientos (hacer una montaña de un grano de arena). Pregúntate si lo que sucede (o las consecuencias que crees que tendrá) son tan graves como supones.Generalización: suponer que lo que sucede en una o varias situaciones va a suceder en todas o casi todas las situaciones. Pensar en términos de siempre o nunca sin ver la realidad objetiva. Pensamiento categórico:pensamiento polarizado de todo o nada, blanco o negro, bueno o malo, olvidando lo que hay en medio. Ejemplo: o saco un sobresaliente o soy un fracaso. Personalización: tomarse las cosas como algo personal; suponer sin justificación que eres el centro de atención de otras personas. Por ejemplo, pensar: “si ha salido de la habitación es porque no le interesa lo que estoy diciendo” mientras hablas con un grupo de personas o das una conferencia; en vez de pensar que ha podido salir por cualquier otro motivo que nada tiene que ver contigo. Pensar en términos de “debería”: cuando te sientes mal porque las cosas no son como piensas que deberían ser. Puedes aceptar la realidad tal y como es, cambiando lo que puedes cambiar y aceptar lo que no puedes cambiar, o bien, puedes martirizarte y deprimirte porque las cosas no son como tú querrías que fuesen. No asumir que las cosas deben ser de una manera determinada, sino entender que la vida tiene su propio trayecto y la gente actúa como necesita o decide.Pensamiento negativo: interpretar los acontecimientos prestando atención sólo al lado negativo. Recuerda que siempre puedes encontrar algo positivo; búscalo. Culpar a otros: buscar algo o alguien a quien culpar por tu malestar o tus problemas. Rigidez: Significa interpretar los acontecimientos usando reglas demasiado rígidas. Por ejemplo, para una persona muy sensible al rechazo, una crítica será siempre un ataque y nunca una evaluación constructiva. También hay una tendencia a clasificar las cosas esquemáticamente sin moverlas.

El trabajo para la trasformación  implica concientizar e identificar nuestros patrones de pensamientos recurrentes, que generan emociones molestas. Anotar esos pensamientos ayuda a reconocerlos, para transformarlos en pensamientos equilibrados y lógicos. Se pueden hacer afirmaciones diarias con otro tipo de percepciones, más sanas. Al sentirnos tristes vale la pena preguntarse internamente si la razón por la que sufrimos es justificable o es un patrón mental repetitivo, que no se aplica a la realidad. El cambio es lento y es un proceso, pero saber que los resultados son beneficiosos es una gran motivación.

El papel del psicólogo cognitivo en este caso es ser “el compinche” que va de la mano del paciente, investigando con él como observa la vida y que le sirve o quiere cambiar, todo en un marco de libertad.

Adriana Fornasini
Psicóloga

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