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Padres y madres, ejemplo positivo.


Familia |Por: Diana Hidalgo
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Los padres son el ejemplo que más pesa en la vida de un hijo, es la influencia más importante . Ustedes ayudarán a formar la personalidad de su hijo. Mientras los niños crecen observan a sus padres y les van conociendo; cómo son, cómo hablan, qué piensan, cómo actúan, etc.

Tu actitud marcará la vida de tu hijo para siempre.

Los niños aprenden todo en la vida porque sus padres así se lo enseñan, por este motivo la actitud de los padres hacia la escuela, lo que diga de los profesores, los valores y las implicaciones del estudio son realmente importantes para el rendimiento académico del niño. Hay algunos aspectos que son de enorme importancia para que se deben tener en consideración en cuanto a la actitud de los padres hacia la escuela.

Hablar de experiencias académicas positivas

Resulta muy importante para los niños no sólo decirle día a día lo importante que es la educación, sino también sentir la confianza con los hijos para compartir con ellos experiencias de sus años en la escuela o en la universidad para que reciban el mensaje de que estudiar es importante y además imprescindible para ser una persona de éxito en el futuro.

Participar en la comunidad educativa

A veces las acciones dicen mucho más que las palabras, por lo que si tu hijo te ve integrado en la comunidad educativa estará viendo en primera persona que te importa todo lo que allí sucede.

No hablar mal nunca de un maestro, directivos, personal de transporte , etc.

Si hablas mal de alguna persona que represente al colegio delante de tu hijo, el pequeño está aprendiendo que no debe respetar ni mostrar ningún tipo de valor ni a la figura  que esa persona representa ni a la educación.  Si alguna vez no te parece adecuada la decisión, primero piensa que todos somos humanos y podemos cometer errores, y segundo, intenta hablar de forma calmada y asertiva en una tutoría para esclarecer los posibles malos entendidos.

Transmitir valores

Los padres tratamos  de fomentar en nuestros hijos la asunción de responsabilidades a través de algunas tareas domésticas (recoger la habitación, hacer la cama, recoger la ropa, los libros,…)

Los valores se transmiten también a través de los propios comportamientos, gestos y actitudes, que son observados, imitados y/o interpretados por los propios hijos. También se transmiten a través de los comportamientos que explícitamente se promueven en los hijos, de los premios y castigos que se utilizan y de las visiones del mundo que los padres presentan a sus hijos,

La gran mayoría de los padres en la actualidad tratan de transmitir, sobre todo, valores que posibiliten una convivencia en paz en el futuro (tolerancia, responsabilidad) y el «éxito social», entendido como una inserción satisfactoria en la sociedad a través del esfuerzo individual y el trabajo.

Los padres en la actualidad siguen concediendo, en general, una gran importancia a la educación formal de sus hijos, lo que contrasta con la habitual queja de los docentes de la falta de apoyo de los padres y de su escasa implicación en el proceso educativo en la escuela.

Los padres tratan de fomentar a sus hijos valores como la honradez, la responsabilidad, la tolerancia o la solidaridad. Valores que no están muy alejados de los que los jóvenes dan importancia, pues las cuestiones que ellos consideran importantes son en primer lugar, la familia, la amistad, el amor y las relaciones personales, y en segundo lugar, el ocio, los estudios o el trabajo.

Incentivar el estudio y la sana competencia

Fomentar el estudio y la adquisición de conocimientos por parte de los hijos requiere, en general, que los padres se preocupen por ello y vigilen si estudian lo necesario, además de ayudarles más o menos puntualmente si es preciso.

La supervisión de los padres depende de los resultados educativos de los hijos y de la propia valoración que hacen los padres del rendimiento educativo de sus hijos. Esta supervisión disminuye con la edad, al igual que los rendimientos escolares también tienden a disminuir con la edad. En la adolescencia hay padres que consideran que sus hijos ya no necesitan supervisión y apoyo, y dejan de incentivarlos y vigilarlos, a pesar de que es en esta etapa cuando más lo necesitan.

La vigilancia e incentivación al estudio debe ser continúa y no esporádica, como es en la mayoría de los casos.

Implicación real de los padres en el rendimiento escolar

Los deberes son una tarea que, en principio, deberían realizar los niños solos y sin ayuda, puesto que se trata de practicar y dominar lo que ya se les ha explicado en clase. La realidad es que normalmente surgen dudas y, en un momento u otro, con mayor o menor frecuencia, necesitan la ayuda de alguien, normalmente del entorno familiar. La ayuda con los deberes se convierte, así, en un indicador adicional de la implicación de los padres en la educación de sus hijos. Sin embargo, si los padres no pueden brindar ese apoyo académico a su hijo, no es sinónimo de poca implicación. Se mide la implicación en el nivel de interés y conocimiento por el desarrollo de la vida académica del niño.

Tengamos siempre en cuenta que los hijos son el reflejo de los padres. Como padres, tenemos una gran responsabilidad al transmitir a nuestros hijos mensajes positivos que les ayuden a encarar los problemas de la vida diaria de forma eficaz y eficiente.

 

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