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Los beneficios de la vitamina K en la piel


Cuerpo y Piel |Por: Pamela Vásquez
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La vitamina K, es conocida por ser muy eficaz en el tratamiento de la dermatitis atópica y un buen calmante para la piel. Además de intervenir en la cascada de coagulación, disminuyendo los hematomas.

Pero tiene más beneficios para nuestra piel, lo que la hace una vitamina esencial para mantener una piel sana y brillante.

La vitamina K se puede encontrar de tres tipos: K1, K2 y K3. La primera de ellas es la denominada filoquinona y es la que entra en el organismo a través del consumo de vegetales verdes, hígado y aceites vegetales.

En cuanto a la K2, también llamada menaquinona, es la que produce el propio organismo a través de las bacterias que se alojan en el intestino.

Por otra parte, la K3 o menadiona se sintetiza solamente en laboratorios y se suministra a personas que no son capaces de metabolizar los anteriores tipos correctamente por alguna falla autoinmune o adquirida. Esta cumple la función de duplicar el poder de las anteriores.

La vitamina K tiene, principalmente, funciones ligadas a la coagulación de la sangre. Las propiedades cicatrizantes para la piel y anticoagulantes son los grandes beneficios con los que cuenta esta vitamina esencial en nuestro organismo.

Hoy en el mercado, se puede encontrar diversas cremas y geles creados a partir de esta vitamina, se la puede encontrar pura concentrada o combinada con otras vitaminas o con diferentes principios activos.

Se emplean principalmente para tratamientos calmantes de la piel, descongestionando y aliviando el enrojecimiento cutáneo, por eso es tan utilizada en la dermatitis atópica.

Además revitaliza la piel de manera natural, devolviéndole un aspecto saludable, lleno de brillo e hidratación.

Se la usa mucho en tratamientos para hacer disminuir las ojeras y las arañitas vasculares de la piel, por su acción sobre la circulación.

Pero es importante recalcar que no sólo se puede introducir en nuestro organismo a través de la cosmética, por medio de geles o cremas; si no también por medio de los alimentos.

Las pepas de girasol, el germen de trigo, el maíz, la ternera, el pollo o la alfalfa, son algunas de las fuentes más ricas en vitamina K que encontrarás.

Las verduras y hortalizas verdes (espinaca, nabo, acelga, brócoli, col de Bruselas, La albahaca, salvia y tomillo seco, el perejil fresco, el cilantro y  orégano secos) también contienen esta beneficiosa vitamina.

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