VamosLa Fuerza del Ejemplo - Vamos
Colaboradores

La Fuerza del Ejemplo


Familia |Por:
0

El ejemplo es la fuerza que arrastra. Es el motor que alienta. Es el espejo de nuestras acciones.

Tan cierto es esto, que nos vemos como padres, actuando como nuestros padres lo hacían con nosotros, en la mayoría de ocasiones y en aquellas conductas que nos moldearon para bien, haciéndonos adquirir ciertas facultades que consideramos que nuestros hijos deben tener.

Veo con cierta preocupación cómo muchos padres de familia delegan la crianza de sus hijos a la escuela, y esto se hace de manera inconsciente. Criar un hijo, dos o tres, no se diga más, no es tarea fácil. Muchas veces nos encontramos frente a situaciones ante las cuales no sabemos cómo proceder, nos abruman y nos generan real ansiedad. Además, hay que sumar el hecho de que nos encontramos en un época en la cual la figura de autoridad ha sido transgredida de tal manera que antes con una mirada fija de los padres, uno dejaba de hacer lo que estaba haciendo o de decir lo que estaba diciendo, comprendiendo claramente que la conducta debía ser suprimida. Hoy, al contrario, cuando miramos fijamente a nuestros hijos, nos devuelven la mirada con la misma intensidad o el mismo desafío y muchas veces nos preguntan “¿por qué me ves así?”. Es decir, estamos frente a una generación distinta a la nuestra y esto se da porque el ritmo evolutivo y cambiante del mundo hace que los niños presenten distintos comportamientos.

Ahora bien, tomando en cuenta justamente la forma de proceder de la nueva generación, me remonto a una figura clave en la crianza de nuestros hijo: el ejemplo. Es impactante ver cómo los chicos imitan lo que ven en casa. De tal manera que creo importante hacer una pausa y reflexionar sobre los siguientes puntos:

1.       El tono que utilizo con mis hijos o con el resto de la familia ¿es armónico, genera bienestar?

2.      Al expresarme de otras persona, ¿lo hago de manera respetuosa y positiva?

3.      Si sucede un incidente ¿reacciono impulsivamente o con tranquilidad?

4.      Si tengo una pelea con mi pareja ¿lo hago frente a los niños?

5.      Si tengo un altercado en la calle y mis hijos me observan ¿recuerdo que ellos están ahí?

6.      ¿Fomento a una vida sana con ejercicio, trabajo y buena alimentación?

7.      Cuando regalo o dono algo, ¿me desprendo de cosas útiles y en buen estado?

Sé que no todos podemos cumplir con estos puntos permanentemente, pero estoy segura de que si hacemos una auto reflexión, nos podemos dar cuenta en qué estamos fallando, incluso, nos podemos percatar por qué nuestros hijos actúan de cierta manera.

Nuestra influencia en la vida de nuestros hijos es determinante. Estamos haciendo todo por su felicidad. Con esta reflexión, recordemos que la palabra convence, pero el ejemplo arrastra.

Sobre el autor

GABRIELA BARREIROVer todas las entradas de GABRIELA BARREIRO
Desarrollado por PCN Agencia Digital