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George Méliès, el mago que le abrió las puertas del cine a la magia y creó los efectos especiales

Jueves, mayo 3, 2018
Vamos Al Día |Por: CNN en Español
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George Méliès (París, 1891—1938) fue un mago, ilusionista, artista, escritor, decorador, dibujante y pionero de los efectos especiales en el cine, su aporte más grande a la cinematografía mundial.

Méliès, considerado como un “artista completo”, según la Cinemateca Francesa, es reconocido por sus aportes a la técnica de los efectos especiales con sus películas del principios del siglo XX como El hombre de las mil cabezas (1898), El hombre orquesta(1900),  Viaje a la luna (1902), Viaje a través de lo imposible (1904) y A la conquista del Polo (1912), esta última con la que Googlecelebra el aniversario 106 de su lanzamiento con su primer doodle interactivo en realidad virtual.

Antes de dedicarse al cine, Méliès era un talentoso mago, admirador de los hermanos Lumière. Durante su carrera hizo más de 500 películas y fue el creador del primer estudio acristalado diseñado específicamente para la generación de productos cinematográficos, según Google.

“Méliès lideró muchos desarrollos técnicos y narrativos en los albores de la cinematografía, entre los que destacan el uso de efectos especiales y la creación de algunas de las primeras películas de ciencia ficción”, dice Google sobre el director de cine francés al referirse a este doodle.

En El hombre de la orquesta (1900), Méliès refleja el artista transversal que fue: dibujante, pintor, caricaturista, ilusionista, director del teatro Robert-Houdin, escenógrafo, humorista, escritor, actor, técnico, amante de la fantasía, dice Laurent Mannoni, director de Patrimonio de la Cinemateca francesa en un comunicado de Google.

¿Cuál fue la contribución de Meliès al cine?
El cineasta francés le abrió las puertas del cine a la magia cuando este era netamente documental y no de ficción, dice Mannoni, quien explica que en las primeras etapas del cine, a principios del siglo XX, este director logró combinar los universos del mago Robert Houdin y la cinematografía de los hermanos Lumière, padres del cine documental.

“Todo el conjunto de obras de Méliès brilla por su fantasía dinámica, su imaginación sin límites y su alegría irresistible. Los mundos que creó eran intensos, una mezcla única de fantasmagoría, perversidad, trampantojos, ilusiones, llamas, humo y vapor”, dijo Mannoni.

La magia corría por sus venas, ya que además de estar influenciado por la magia, los títeres y marionetas eran su gran pasión desde niño. Y en julio de 1988, Méliès compró un pequeño teatro de magia del ilusionista Jean Eugène Robert Houdin, quien fue su mentor, según la exposición de Google Arts & Culture en honor a Meliès creada en colaboración con la Cinémathèque française de París.

Méliès logró crear en pantalla escenas nunca antes vistas en los escenarios como “cuerpos mutilados, aplanados y estallados; cabezas separadas de extremidades mientras las víctimas aún estaban vivas; duplicaciones; empalmes de sustitución; transformaciones; personas y objetos que levitaban”, agrega Google Arts & Culture.

Pero el nacimiento rápido de la industria cinematográfica, el gran crecimiento de los estudios cinematográficos como Pathé, Gaumont, Éclair, y el fin de la Gran Guerra, impusieron otra economía y otras estructuras del cine, “un cine más realista, menos soñador” en el que Meliès quedó obsoleto, relata la Cinemateca Francesa.

El 3 de mayo, no solo se celebra un aniversario más de la creación de Meliès, sino también marca el primer doodle interactivo 360º de Google.

“Méliès introdujo la magia en el cine a través de decenas de trucos e ilusiones. Qué mejor forma de rendir homenaje a sus hazañas que usando una de las técnicas más innovadoras e inmersivas de nuestros tiempos para contar historias: la realidad virtual”, dijo Hélène Leroux, creadora de doodles y directora artística del proyecto de este.

Los creadores del doodle le rinden un homenaje a las innovaciones de Méliès como transportar a los espectadores a historias y mundo mágicos, según Leroux. Por eso, los espectadores tienen la posibilidad de elegir dónde mirar, “se convierten en la cámara y editan su propia película”.

Los trucos más famosos y futuristas de este homenaje están la transposición de personas, en la que Méliès se grababa a sí mismo varias veces en el mismo negativo y se duplica (El Hombre Orquesta de 1900).

O cuando detuvo la cámara para cambiar personajes en Las cartas vivientes de 1905. O la desaparición de objetos en pantalla en El hombre de las mil cabezas (1898).

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GABRIELA BARREIROVer todas las entradas de GABRIELA BARREIRO
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