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El poder terapéutico de la meditación, según la psicología


Salud |Por: ADRIANA FORNASINI
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La meditación es otra herramienta de la psicología profunda para ayudar al individuo a encontrar su fuerza interna. Va de la mano con la idea de que hay que encontrar el origen del malestar del paciente. Al llegar a la raíz de la insatisfacción que sufre el paciente, se lo puede ayudar de una forma real y no solo modificando el síntoma, que es el resultado de un problema que yace más profundo.

Los métodos orientales son utilizados en esta época de forma efectiva para ayudar a gente que sufre de ansiedad (Engler 1996). El budismo parte de la premisa de que el sufrimiento se origina a partir de apegos y el apego genera sufrimiento (Engler 1996). Esperar que situaciones externas den la felicidad al individuo es estar expuesto a un bienestar momentáneo, que depende de circunstancias incontrolables. Por lo tanto, se debe obtener la paz y la felicidad de una armonía interior, el individuo debe aprender a distinguir entre lo que es importante y lo que son circunstancias temporales que van y vienen. “La felicidad está dentro de nosotros y no fuera, la única posibilidad de satisfacción está en el mundo interior y no en el exterior” (Calle 2002, p 16).

La sabiduría budista habla de que cuando se disuelve el ego o la necesidad de obtener cosas para satisfacer deseos banales, logramos ver a la totalidad tal como es (Bercholz 1994.) La ansiedad es un producto de los apegos del sujeto a circunstancias que no puede controlar, sufre porque le da una importancia sobredimensionada a eventos externos (Bercholz 1994).

El paciente con ansiedad se obsesiona con la aparición de un evento que lo va a hacer sentir mal o le va a producir dolor (Freud 2001). Se sobrevalora una situación que en otra postura ideológica no tuviera mayor importancia. Un paciente que sufre de agorafobia, teme salir a lugares abiertos en donde se sienta desprotegido (Freud 2001). El paciente con ansiedad vive temeroso de perder el control a causa de situaciones externas que le hagan daño. Según la visión del budismo el individuo sufre porque teme perder el control, no se encuentra en su centro interno, por lo que depende de situaciones externas para tener satisfacción.

Como se mencionó anteriormente muchos de los conflictos que tienen los pacientes con ansiedad se dan por una concepción errada de la realidad. Por ejemplo: la persona que teme hablar en público posiblemente le da una extrema importancia a la aceptación del resto, como parte fundamental de su existencia. Estos conceptos errados son los que producen el sufrimiento. Se puede observar esa misma situación en diferentes casos: la necesidad de lujo, de belleza, de aceptación, popularidad, prestigio, aceptación, cariño, seguridad, estabilidad, estatus, dinero, poder, etc. Esperar que una situación externa dé la satisfacción o felicidad que se busca es absurdo, los factores externos son controlables de forma mínima, por lo que los individuos no se verán satisfechos realmente si depende de factores externos.

Lo que busca la meditación es aquietar la mente, para que sea el individuo el que controla su vida y no sus pensamientos (Calle 2001). El dolor es originado por el pensamiento no controlado, la persona que maneja el desenfreno de la mente llena de pre-concepciones, prejuicios, traumas, conceptos logra toparse con una consciencia despierta (Calle 2001). El ego que es lo que produce dolor se encuentra en los pensamientos, al controlar los pensamientos se controla el dolor (Bercholz 1994).

Los pacientes con ansiedad se han convertido en presos de su mente que les impide actuar libremente, tener la vida que añoran y poder tomar decisiones reales que no estén basadas en sus miedos (Calle 2001). La meditación busca liberar a estos individuos de la cárcel del pensamiento, vaciando la mente, para que el individuo sea el que controle la mente y no la mente la que controla al sujeto (Calle 2001). Claro está que cuando el sujeto logre controlar sus pensamientos se verá beneficiado en varias áreas de su vida. Aparte de manejar la ansiedad aprenderá a discernir entre lo que es real y no lo es, se replanteará sus ideales en la vida, será más agradable con la gente que le rodea porque mejora su relación consigo mismo y tendrá acceso al silencio interno que lo llevará a un desarrollo íntimo (Calle 2001).

Aplicación de la meditación:
– La persona debe sentarse con la espalda recta en el piso, puede ser en un cojín si le parece muy duro el piso.
– Se puede sentar en la posición de semi loto con las piernas cruzadas, las manos descansando cómodamente en la falda o las rodillas.
– El tórax está abierto con los hombros relajados y ligeramente hacia atrás.
– La barbilla un poco metida hacia dentro, ayudando así al cuello a estar más recto de lo normal.
– Puede experimentar con el cojín y ubicarlo de la forma que le parezca cómodo. Alguna gente necesita sentarse directamente en el suelo pero la mayoría necesita uno o dos cojines.
– Dar soporte a las rodillas con uno o dos cojines si el sujeto lo requiere.
– Se debe evitar cualquier distracción y canalizar la atención hacia el punto en el que está enfocada la meditación. Cada vez que la atención se aleje del punto especificada el sujeto debe re-dirigirla de nuevo hacia esta, sin que esto genere conflicto.
– Se debe intensificar la atención hacia el punto focal, ignorando los pensamientos que viene y van, y tratando de alejarse de estos.
– Cuando hayan perturbaciones se sabe que han aparecido, pero no se les presta atención.
– Los ejercicios deben hacerse en un estado de tranquilidad, es decir se deben realizar esfuerzos pero no llegar al exceso.
– El sujeto no debe enfocarse en los resultados sino que debe enfocarse en la realización de los ejercicios.
– El tiempo aumentará poco a poco.
– La postura debe mantenerse estable, es decir, se debe mantener a posición inicial, cuanto menos la columna recta, esto generará disciplina.
– La práctica de la meditación debe hacerse de forma periódica y exige de perseverancia.
Se pueden aplicar las siguientes meditaciones:

Toma de consciencia de la respiración:
Calle (2001), menciona que hay que seguir los siguientes pasos:
a) Dirigir la mente a la respiración; darse cuenta cuando inhala y exhala. Se puede repetir mentalmente cuando se inhala “yo inhalo” y cuando se exhala “ Yo exhalo”.
b) El sujeto se enfoca en la pausa que se da cuando se cambia de la exhalación, a la inhalación.
c) Se puede contar cada vez que se inhala y se exhala. Es decir, 1 cuando se inhala, 2 cuando se exhala, 3 cuando se inhala, 4 cuando se exhala, hasta llegar a 10. Cuando se llega a 10 se comienza de nuevo desde 1.
d) También se pueden contar únicamente las exhalaciones o las inhalaciones.
e) Poner la atención en la nariz, en la sensación táctil de cómo entra y sale el aire. Sentir cada vez que entra el aire por la nariz y cuando sale.
f) Concentrarse en la respiración e imaginar que el aire que entra es rojo y el que sale es verde. Se puede asociar el aire rojo con vigor y el verde con serenidad.
g) También puede querer reforzar una actitud positiva, por ejemplo tranquilidad cuando se inhala se puede repetir mentalmente la cualidad positiva y cuando se exhala sentir que se bota el sentimiento negativo opuesto que en este caso sería la intranquilidad.
h) Vigilar la respiración imaginando que hay un centro en el interior. El sujeto se sitúa en ese centro, puede ser un punto en el corazón o en la cabeza. Posteriormente, el sujeto se sitúa en ese punto y siente como la respiración sale de ese punto y vuelve al mismo. La inhalación va al centro, la exhalación sale del centro.

© Shutterstock

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Concentración en el corazón: El individuo se pone en la posición ya mencionada y se enfoca en sentir los latidos del corazón que se encuentran en el pecho (Calle 2001). También puede enfocarse en percibir como el corazón bombea la sangre a las distintas partes del cuerpo (Calle 2001). Antes de esto el sujeto deber relajarse sintiendo como se relaja cada parte de su cuerpo y respirando profundamente (Calle 2001).

Visualización del punto luminoso que se origina en el corazón: Utilizar la posición ya mencionada sentado con la espalda recta. Se induce a una relajación previa haciendo énfasis en que cada parte del cuerpo está relajada (Calle 2001). Es decir, se debe imaginar que cada parte del cuerpo se va relajando, el cuello, los hombros, los brazos, igualmente partes internas del cuerpo como el corazón, los músculos, los huesos, etc. Se emocionan cada parte del cuerpo hasta que el sujeto se relaje (Calle 2001). Posteriormente, se le dice al paciente que imagine un punto luminoso que se origina en el corazón. Se le dice a la persona que imagine que el punto se empieza a expandir y a crecer (Calle 2001). Esta luz empieza a llenar todo el cuerpo , hasta irse expandiendo por el cuerpo en el que está, la casa, el barrio, la ciudad, el país, el continente, ríos, mares, montañas, toda la tierra, el resto de planetas, el sistema solar, la galaxia, las diferentes galaxias, el universo entero (Calle 2001). Esto debe irse imaginando lentamente hasta que la persona siente una sensación de totalidad en la que se encuentra inmerso en todo el universo (Calle 2001).

Concentración en las sensaciones del cuerpo. Después de la postura mencionada y la relajación previa el individuo se enfoca en observar cada sensación que surja en el cuerpo (Calle 2001). Cualquier picazón, hormigueo, presión, calor, frío, roce. Todo esto sin apropiarse de las sensaciones sino observándolas (Calle 2001).

Toma de consciencia de todos los fenómenos: Adoptar la postura de meditación y poner atención en todo lo que sucede dentro y fuera del sujeto (Calle 2001). Percibir los sonidos, las sensaciones, la incomodidad y lo que sucede internamente: pensamientos malestares, miedos, placer. Pero todo debe ser observado, usando la concentración sin apropiarse de nada (Calle 2001).

Meditación con mantras. El mantra es una palabra con significado mística que ayuda a mantener la concentración (Calle 2001). Se debe repetir mentalmente pero no de forma mecánica sino manteniendo la concentración. Se puede también decir de forma verbal o semi verbal (Calle 2001). El mantra más conocido es AUM que se pronuncia OM. Esta palabra representa el absoluto y tiene un efecto relajante (Calle 2001).

Meditación de la acción. La meditación no solo se limita a un momento del día. Va más allá de la actitud quietista, se extiende a una actitud contemplativa a lo largo del día (Calle 2001). Es decir, que la persona se mantiene en una actitud de atención todo el tiempo. La persona se concentra en lo que está haciendo, dejando a un lado otro tipo de pensamientos, está concentración clara permanente le permite al sujeto tomar consciencia de sus pensamientos todo el tiempo y desarrollar un control de su concentración y sus emociones (Calle 2001).

Bibliografía:
– Bercholz Samuel, Sherab Chodzin. 2000. La Senda del Buda. Colombia. Planeta Colombiana Editorial.
– Calle Ramiro. 2001. El Arte de Meditar. Buenos Aires. Editorial EDAF.

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