VamosEducar hijos en un mundo caótico - Vamos

Educar hijos en un mundo caótico


Familia |Por: Patricia Jurado
0

No cabe duda de que vivimos en un mundo caótico y al parecer esta tendencia no se está revirtiendo. Por esta razón resulta fundamental invertir nuestro esfuerzo diario en educar a nuestros hijos dentro de un marco espiritual que les permita ir desarrollando valores y principios que los ayuden a crear una conexión con su fuerza interior.

El Centro de Kabbalah ha desarrollado 10 principios espirituales que todo padre puede poner en práctica en la vida diaria con hijos de todas las edades. Los mismos describen el marco en grande de lo que significa ser un padre espiritual y como al transformarnos en mejores seres humanos. Estos cambios tienen un enorme impacto positivo en nuestros hijos.

1.       Ser padre es una gran oportunidad de crecimiento personal y espiritual como ninguna otra:

Una de las leyes espirituales esenciales de la kabbalah es que NO podemos cambiar a nadie excepto a nosotros mismos. Cuando se trata de la relación con nuestros hijos siempre estamos pensando en cómo mejorar su comportamiento, olvidando que somos su ejemplo. Simplemente no puedo enseñar a otro algo que yo mismo no soy. Esto es una gran responsabilidad, pero al mismo tiempo un alivio porque la guía que ellos necesitan está en nuestras manos.

2.       Debemos desarrollar una relación real y fuerte con nuestros hijos:

Suena obvio, pero para ser honestos, cuántos de nosotros puede realmente afirmarlo? Hacemos esfuerzos enormes para darles lo mejor (lo cual está bien), pero mientras crecen nosotros tenemos en nuestra mente la idea preconcebida de “como deberían ser de adultos”. En ese camino, los criticamos, les recalcamos todo lo negativo que hacen y destacamos todos sus errores. No existe nada más doloroso para un ser humano que pensar que nuestros errores no tienen arreglo.

La forma más efectiva de crear una relación fuerte y real con ellos es recordar que son un alma en un proceso individual de transformación y que los padres sólo estamos para guiarlos desde el amor. Nuestros hijos deben saber que los amamos más allá de sus errores o aciertos.

3.       Un padre espiritual está consciente de que es ejemplo todo el tiempo:

Mientras más conscientes estemos de los hábitos de nuestro carácter (gritar, ignorar, mentir, etc.) y de que somos un ejemplo para ellos, tendremos más capacidad de detenernos y romper con esos patrones.

Este principio tiene directa relación con el primero arriba detallado: si comprendo que los desafíos son oportunidades de crecimiento personal, entonces me será más fácil cambiar; si grito o me vuelvo indiferente con ellos, perdí la oportunidad de cambiar. Sin embargo, tengamos en cuenta que todos somos seres humanos y cometemos errores. Cuando nos equivocamos debemos reconocerlo con palabras como: “Hijo(a) me equivoqué al reaccionar así, no es la forma correcta. Prometo esforzarme para no volver actuar de esta manera.” No hay lección de amor más grande para un hijo que ver que su padre reconoce su imperfección, lucha por ser mejor y sigue adelante.

4.       Debemos conocernos a nosotros mismos y a nuestros hijos:

Es clave que sepamos cuáles son nuestros talentos y nuestras debilidades así como las de nuestros hijos. En este proceso tenemos que observarlos honestamente y sobre todo aceptar aquello que reconocemos en ellos.

Otro aspecto que no tomamos en cuenta son sus miedos, a qué temen enfrentarse? Y cómo nosotros podemos ser su soporte. Dentro de este contexto debemos esforzarnos mucho en no etiquetarlos con algo negativo.

5.       Redefinir el éxito:

La sociedad en la que se desarrollan nuestros hijos está enfocada exclusivamente  en el “Qué” pero no en el “Cómo”. Si queremos que nuestros hijos sean exitosos y también felices, debemos enseñarles el valor del “Como”: cómo logro mis objetivos? Este aspecto es aún más importante que cumplir el objetivo en sí mismo.

6.       Reconocer la complejidad de la relación entre hermanos:

Debemos reconocer que tenemos grandes expectativas acerca de cómo debe ser la relación entre hermanos, pero la realidad es mucho mas compleja. El papel de los padres es reconocer, incluso frente a ellos, que comprendemos las diferencias pero que éstas son necesarias para que aprendan a ser tolerantes y seguir adelante más allá de las mismas. Ser hermano es un ejercicio de la vida cotidiana de un adulto.

7.       Ser consistentes entre nuestras prácticas espirituales y nuestro comportamiento:

Recordemos que uno de los valores más importantes que podemos darles a nuestros hijos

es nuestra capacidad de alinear nuestras intenciones, pensamientos, palabras

y acciones con lo que consideramos valores espirituales. Esto significa actuar de la mejor forma posible en cualquier lugar y ante cualquier circunstancia.

8.       Reconocer que si tenemos una baja autoestima nos damos el permiso de ser irresponsables:

Cada vez que no me siento bien conmigo mismo, me encierro  y pierdo conexión con mi entorno. Si estoy enfocado en “no puedo, no tengo, no me aman”, seguramente estoy  dejando a mis hijos por fuera. Nuevamente este punto se conecta con el primero: si logro construir una autoestima saludable tendré más consciencia del proceso de mis hijos y del mío propio . Necesitamos dedicar energía a saber quiénes somos, quiénes son nuestros hijos y reconocer que si tengo una baja autoestima, los expongo a que crezcan sin amor y se contribuye a crear un círculo vicioso.

9.       Esforzarnos en enfrentar los desafíos de manera creativa:

Los desafíos siempre van a estar presentes. Si me siento culpable por no compartir tiempo con mis hijos, o si me siento culpable porque no me dedico tiempo a mí mismo, debemos reconocer que ambos comportamientos causan daño. No existen recetas perfectas, pero es válido ante un desafío ya no actuar de la manera que lo he venido haciendo durante toda la vida con mis hijos. Puedo escoger cambiar rutinas, buscar nuevas opciones, salir de mi zona cómoda. Los desafíos son para atravesarlos no para omitirlos.

10.   Un padre espiritual se adapta, se transforma:

Debemos estar conscientes de que adaptarnos es indispensable para fortalecer la relación con nuestros hijos. Es necesario adaptarnos a su edad, hablarles con palabras distintas a cada uno de ellos, buscar el momento oportuno y sobre todo, escucharlos desde pequeños. Siempre tienen algo nuevo para enseñarnos.

Sobre el autor

GABRIELA BARREIROVer todas las entradas de GABRIELA BARREIRO
Desarrollado por PCN Agencia Digital