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Cuando la mujer gana más que el hombre en la pareja


Familia |Por: Adriana Fornasini
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En los últimos años los modelos familiares y laborales han ido cambiando, va quedando atrás la época en donde la mujer no estudiaba y decidía dedicarse toda su vida a ser ama de casa. En la actualidad la mujer es criada para estudiar igual que el hombre, tener buenas calificaciones y graduarse de la universidad. Por lo tanto las mujeres actuales son mujeres igual de preparadas que los hombres, con todo el ímpetu y capacidad de triunfar profesionalmente. Aunque la brecha de género en las tasas de empleo sigue desigual, en algunos casos la mujer llega a tener más ingresos que su pareja y ser más exitosa laboralmente. Ya no es tan raro ver mujeres que solventan los gastos de su casa y que muchas veces son las que aportan en mayor porcentaje en la economía del hogar. En otros casos por la causa del desempleo, uno de los dos es el que tiene que asumir con los gastos y en algunos casos es la mujer la que mantiene al hombre.

Los roles con el tiempo están cambiando y puede darse el caso en donde el hombre sea el que se queda más tiempo con los niños y gana menos, mientras la mujer se va a trabajar y es la que mantiene la casa. La pregunta que se abre en estos casos es: ¿Cómo repercute en la pareja estos nuevos roles, en donde la mujer gana más que el hombre?

En una investigación realizada por Beatriz Oblitas del Perú se menciona que en la actualidad se mantiene el machismo y la defensa del modelo patriarcal, por lo que aunque en la teoría se idealice la igualdad de género, en la práctica sigue existiendo una dificultad al aceptar que los hombres y las mujeres tienen los mismos derechos. En nuestro país también se observa una idiosincrasia mayormente patriarcal, en donde lo que se espera es que el hombre sea el jefe de la familia y el que gane más que la mujer. Esta ideología está arraigada dentro de la mente de hombres y mujeres y es aquí donde radica el problema.

No es solo en la mente del hombre en donde puede darse una incomodidad al ganar menos que la mujer, sino que la mujer también puede llegar a sentirse incómoda y ver inferior al hombre por esta situación.

Todavía no existen claros estudios de lo que pasa dentro de la pareja, pero puedo hablar desde casos reales, en donde he visto que cuando el hombre gana menos que la mujer, es la misma mujer la que empieza a sentir un rechazo, no hablado hacia su pareja. En algunas terapias de pareja he visto que disminuye el deseo sexual hacia el hombre que gana menos que la mujer, y el hombre también se siente distanciado o menos activado, claro estamos hablando de Ecuador. Sin embargo se observa que las mujeres desean que el hombre sea simbólicamente más fuerte y más recursivo que ellas, para sentirse contenidas y atraídas. En estos casos que he observado, la mujer se queja de que su esposo no es lo suficientemente capaz, y en el hombre se da un resentimiento que puede reflejarse en hostilidad y agresividad.

He observado en los casos tratados que el hombre se siente molesto consigo mismo por no lograr tener un trabajo mejor asalariado y esto puede generar roces con su pareja, por sentirse menos o atropellado. Sin embargo estos son solo algunos casos observados y no existen datos estadísticamente significativos.

Existe otro punto importante a tomar en cuenta y es que muchas veces en la relación de pareja se busca una situación que sea familiar o que ya la hayamos vivido. Si el modelo familiar de la pareja ha sido un modelo no patriarcal, la situación de que la mujer gane más que el hombre será vivida con naturalidad. Un niño que viene de una familia en donde la madre ha sido exitosa y la proveedora, es posible que se sienta atraído por una pareja con rasgos similares. Le resultará atractiva una mujer fuerte y exitosa, por lo que esta situación podría incluso ser un punto de unión de la pareja. Del mismo modo si la mujer viene de un hogar en donde su padre pasaba mucho tiempo en la casa o dejaba el control de la economía a la mujer, puede ver esta situación como familiar y sentirse atraída hacia ese modelo.

Es importante recalcar que cada persona y pareja es distinta. Existen casos en donde la mujer necesita ser la que lleva el control y el hombre que quiere justamente que la mujer sea la que tiene el poder en la relación, por lo que este tipo de combinaciones funcionan bien y pueden durar para toda la vida. También existen otros modelos en donde el hombre y la mujer no toleran cambiar los roles a los que han estado acostumbrados, especialmente si sus modelos familiares han sido convencionales. Una mujer que ha tenido un padre fuerte y dominante, posiblemente buscará una pareja similar al padre, o que tenga características similares, porque es la misma familia la que se encarga de reforzar los modelos. Una familia patriarcal en donde el hombre gana más y la mujer se dedica por ejemplo a la crianza de los hijos, enseñará esos valores y fomentará la búsqueda de parejas similares a su modelo. Posiblemente el padre le dirá a su hijo que busque una mujer suave, que se encargue de la casa, en cambio a su hija le dirá que busque un hombre con un buen trabajo que mantenga el hogar. Es la misma sociedad la que sigue reforzando los modelos, en este caso machistas que mantienen el estatus quo y que generan dificultades, si los roles cambian.

En países desarrollados cada vez es más frecuente ver a mujeres que mantienen la casa o ganan más que el hombre, mientras que el hombre es muchas veces el que se queda en la casa, limpiando y cuidando a los niños sin que esto signifique problema.

Todavía es largo el camino a recorrer hasta que la idiosincrasia local acepte que puede la mujer ganar más que el hombre, sin que eso sea razón de distanciamiento en la pareja. Las nuevas generaciones son cada vez más abiertas y los hombres muchas veces disfrutan más de quedarse en la casa con los niños, que saliendo a trabajar o que no tienen problema en que su pareja se haga cargo de los gastos.

Cada pareja es distinta y el manejo de los roles económicos va a depender de su crianza y de sus propias creencias. De todas maneras una buena comunicación, el amor y la intención de que las cosas funcionen pueden ayudar a superar viejos paradigmas de género, abriéndoles la posibilidad de mayor flexibilidad.

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